Apúntate a la moda de la soja

12 abril 2010

La semilla de la soja no es una invención de la sociedad moderna, sino que ha constituido una parte muy importante de la dieta de los seres humanos durante casi cinco mil años. Pero a pesar de ello, sigue siendo una gran desconocida entre los ciudadanos, que tan sólo acuden a ella, en la mayoría de los casos, cuando la ingesta de otro tipo de alimentos les provoca intolerancia o alergia, como es el caso de la lactosa.

Los beneficios de la soja son múltiples e innumerables para los seres humanos, como por ejemplo, paliar los efectos secundarios de la menopausia, perder peso de forma saludable, prevenir enfermedades cardiovasculares o reducir los niveles de colesterol, entre otros muchos. Sin embargo, a pesar de ser tan beneficiosa para el organismo en general, la inmensa mayoría de los diez encuestados por Extremadura al día afirmaron desconocer los beneficios principales de esta legumbre, que es la única proteína con 22 aminoácidos esenciales. Tan sólo dos ciudadanos, uno argentino y otro extremeño, señalaron conocer sus propiedades.

Y solamente tres ciudadanos indicaron que la leche de soja tiene más proteínas y menos grasa que la leche común, además de añadir que la soja es buena para la osteoporosis y la menopausia.

REGRESO AL PASADO
En un principio, el cultivo y la alimentación humana a base de la soja y de sus derivados solamente eran exclusivos en los territorios actuales de China, Taiwán, Corea, Japón y Vietnam. Mientras, en Occidente se tuvo que esperar a inicios del siglo XX para probar esta legumbre.

Fue gracias a George Washington Carver (enero de 1.864 – 5 de enero de 1.943), un botánico estadounidense afroamericano que trabajó en el concepto de extensión agraria en el Tuskegee Institute en Alabama, quien tras realizar varios estudios ayudó a la difusión de la soja por el mundo occidental.

George Washington Carver, famoso por haber inventado muchos usos del cacahuete, no sólo extendió el uso de la soja para la alimentación humana, sino que fue uno de los pioneros en plantear la utilización de sus derivados para producir plásticos y combustibles, en especial el biodiesel. Curioso, ¡¿verdad?!

Pero el gran impulso de esta legumbre no llegó hasta el año 1.970, consiguiendo en 1.990 un importante auge. Tan importante ha sido su difusión a lo largo y ancho del Planeta, que el cultivo de la soja se puede encontrar en casi cualquier rincón.

Según un estudio de 2009 de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los principales países productores de soja en ese ejercicio fueron Estados Unidos (96,1 millones de toneladas), Brasil (61,6), Argentina (52,5), China (15,4), India (10,1), Paraguay (6,9), Canadá (3,6), y Bolivia (2,7 millones de toneladas).

GRAN VALOR NUTRITIVO
Ya son muchos los que no dudan del alto valor nutritivo de la soja, que contiene un alto elevado porcentaje de proteínas, en torno al 37 por ciento, y contiene casi todos los aminoácidos esenciales excepto uno, la metionina, un aminoácido proteinogénico que contiene azufre y que es un intermediario en la biosíntesis de la cisterna, la carnitina, la taurina, la lecticina, la fosfatidilcolina y otros fosfolípidos.

A igual peso, tal y como se explica en http://www.alimentacion-sana.org, la soja contiene el doble de proteínas que la carne, cuatro veces las proteínas de los huevos y doce veces las proteínas de la leche.

También posee un 18 por ciento de grasas no saturadas, vitaminas A, E, F y grupo B (tianina, riboflavina y niacina), además de tener gran cantidad de minerales como fósforo, calcio, magnesio, hierro y cobre, y ser una de las fuentes más ricas en leticina, imprescindible para las células vivas, ya que emulsiona el colesterol y ayuda a la asimilación de las vitaminas.

Los nutrientes presentes en las semillas de soja actúan mejorando el sistema circulatorio y nervioso. Su porcentaje de fibras previene el estreñimiento y es ideal en las dietas sin gluten, siendo un alimento muy importante para alérgicos, celíacos y diabético, así como para los regímenes bajos en calorías.

Pero sin lugar a dudas, uno de los componentes más destacado de la soja es la isoflavona no nutritiva. Hay que aclarar que ‘no nutritiva’ significa que ese componente no es ni vitamina ni mineral, aunque sí aporta beneficios.

Y es que las isoflavonas son estrógenos naturales, que están presentes en una gran variedad de vegetales, siendo la soja la fuente más importante. Se trata de compuestos que se encuentran sólo en las plantas y que contienen un alto poder antioxidante. Reparan y ayudan a prevenir los daños celulares causados por la contaminación, la luz solar y los procesos normales del organismo, como son la producción de radicales libres, que son los responsables propios del envejecimiento y perjudican al sistema inmunológico.

BENEFICIOS DE LA SOJA
Los beneficios más conocidos de la soja son los de regular el flujo hormonal femenino, reduciendo los sofocos y la pérdida de minerales en la menopausia; ayuda a prevenir tanto el cáncer de mama como el de próstata, así como los del corazón y sistema circulatorio; reduce el colesterol y triglicéridos; y limpia el hígado de grasa.

Pero vayamos poquito a poquito, centrándonos en los siete principales beneficios de la soja. El primero es que su ingesta reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, ya que a su vez disminuye el colesterol malo y la coagulación sanguínea, minimizando los riesgos de ataques al corazón y la apoplejía (hemorragia cerebral).

La protección contra el cáncer es su segundo beneficio, debido a que las fibras solubres de esta legumbre protegen al cuerpo contra muchos tipos de cáncer digestivo, como el de colón o el de recto. Además, su importante contenido en isofravonas previene contra formas de cáncer relacionadas con las hormonas, como el de mama, el de endometrio (útero), o el de próstata. En tercer lugar, en las mujeres contrarresta los efectos de la endometriosis (consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, sobre todo en la cavidad pélvica), del dolor premenstrual y la metrorrea (hemorragia vaginal).

Asimismo (el cuarto beneficio), controla los síntomas de la menopausia y post-menopausia, ya que las isoflavonas de soja ayudan a la regulación de estrógenos en el cuerpo cuando esta hormona comienza a declinar o a fluctuar. Esto ayuda a aliviar muchos de los síntomas de la menopausia y post-menopausia. Las isoflavonas de soja también ayudan a disminuir los acaloramientos propios de la menopausia.

Por otra parte, la ingesta de productos de soja previene el ensanchamiento de la glándula prostática. Y es que el tamaño de la misma tiende a aumentar con la edad, causando varios tipos de dificultades urinarias, como la necesidad de levantarse durante la noche para orinar.

El sexto beneficio de esta legumbre se basa en la protección contra la osteoporosis (disminución de la cantidad de minerales en el hueso), debido a que aumenta la capacidad del organismo para retener y absorber calcio en los huesos, mientras las isoflavonas retardan el deterioro y la rotura de los huesos, lo que ayuda a prevenir la osteoporosis. Las isoflavonas también intervienen en la formación de hueso nuevo.

Y por último, la proteína de soja y su fibra soluble ayudan a regular los niveles de glucosa y las filtraciones renales, lo que contribuye a controlar la diabetes y las enfermedades renales.

ALIMENTOS CON SOJA
La soja está recomendada para niños y adultos con intolerancia digestiva o alergia a la lactosa (conocida también como el azúc Wok. con soja foto Kozumelar de la leche) y para paliar molestias propias de la menopausia.

Por ello, cada vez son más los establecimientos comerciales en los que se pueden encontrar productos que contienen soja, como aceite comestible, lecitina de soja, margarina, harina, proteína concentrada, nueces de soja, leche de soja, tofu, temeh, yogur de soja o proteína de soja texturizada.

Sin lugar a dudas, actualmente, en la mayoría de supermercados se puede encontrar una gran variedad de alimentos de soja. Pero la mayor variedad, naturalmente, se halla en los negocios de alimentos vegetarianos.

Como ha podido observar el lector a lo largo de este reportaje, los beneficios de la soja son un aliciente y una razón más que suficiente para no descarta la ingesta de esta legumbre, cuyo coste no es superior al del resto de alimentos y no hace falta embarcarse en una peligrosa búsqueda, ya que puede encontrarse en cualquier comercio o supermercado al lado de nuestras casas. Así que, señores, no duden en consumir soja, o por lo menor, pruébenla.

Fuente: http://www.extremaduraaldia.com/reportajes/apuntate-a-la-moda-de-la-soja/98361.html


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